El significado de visitar el Beit Jaim
Este no es un tema común de conversación y probablemente la primera asociación que todos tenemos al pensar en visitar el panteón es de tristeza, de dolor y de el vacío que nuestros seres queridos han dejado.
Era un lunes común y corriente y no tenía una razón en especial para ir, no era el yortzait de mi papá, no tenía algo que conmemorar y al despertar no había siquiera cruzado por mi cabeza el ir al panteón. Pero hoy, algo fue diferente y sentí la necesidad o el llamado para ir a visitar la tumba de mi papa. Fue un deseo que no puedo explicar.
Al entrar al panteón, en general siempre es difícil, doloroso y se percibe un ambiente un tanto pesado. Es un lugar que trae a la luz memorias duras y donde los que hemos perdido a alguien cercano hemos derramado muchas lágrimas y sentido un fuerte dolor.
Al ser un lunes a la mitad del día, estoy casi seguro que era el único visitante en ese momento y se sentía una soledad plena, uno podía escuchar el viento y sentir como el sol quemaba en mi piel. Mi visita empezó con lo que para mi es común en las contadas ocasiones que he visitado la tumba de mi padre desde que falleció ...sentía tristeza, dolor y cuanto lo extraño, pero poco a poco empecé a sentir una calma y claridad distinta a otras veces, la cual me llevó a pensar en un sin fin de temas y recapacitar hasta que en cierto momento el nombre de Beit Jaim (Casa de la vida) por fin me hizo todo el sentido del mundo.
Poco a poco los recuerdos de mi papá empezaron a llegar a mi mente y llegué a recordar cosas que yo creía estaban perdidas de mi memoria y empecé a sentir una gran alegría debido a todos estos recuerdos. Me di cuenta del impacto que mi papá tuvo en nosotros y en la gente que lo conoció.
Empecé a observar las otras tumbas y algo cambió pues al ver cada una, dejó de representar una pérdida y empecé a verlas como una celebración de la persona y la vida que ese individuo tuvo. Cada tumba representa las memorias que esa persona dejó en su camino y las alegrías que creó en su familia, gente cercana y un sin fin de personas que lo/la conocieron. Ya sea cual sea el propósito de cada uno en este mundo, el crear alegrías para uno y el prójimo es algo que es parte de la esencia de cada ser humano.
Y como bien dice el dicho, hay dos caras en cada moneda. Y es muy fácil enfocarse en la pérdida y dolor cuando uno visita un panteón, pero también hay otro lado de muchas memorias increíbles, alegrías y lo que cada ser querido nos ha dejado.
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